SEÑORAS Y SEÑORES:
Les hago un llamado a morirse pronto,porque luego vendrá la muerte,esa lenta e imaginaria sombra que cae insobornabley que no aguarda.Ésa del fin último que no da treguay que discrimina como a los leprosos; que aparta de los hombres buenos o de los malossegún el caso. Después veremos,pero hay que apurar el tranco. El umbral está allí destellandopara cumplir el ritual y cerrar con fuerza los ojos,contra todos los principios. Morirse luego, se los digo,tiene algunas ventajas: No hay alongadas filascomo en los bancos para obtener prórroga de nuestras vidas;seremos apenas un muerto más en medio de la confusión.Hasta podríamos pasar inadvertidos a velocidad de viento.No escucharemos esa musiquita infame en la espera:a lo más, la gastada campanilla de San Pedro al albaSi somos justos pagaremos menospor las faltas de los pecadores.Nos darán hora para el purgatorio,pero sólo para unos cuantos milenios más.Como ven, la oportunidad la pintan calva.