ASÍ
Vertido el vino en las arterias:sosegador, trashumante,a cuenta del embotamiento.Las manos frías sobre el lecho,a veces enérgicas en el papel,y los anteojos que caen al vacío de mi narizporque las orejas largas que tengose han rendido a tanta lujuria.Tú, ajena, distante de los gritos de los niñosy de los caminos torturados por las miradasy las esperas de los días infatuados.Pero, en fin, tendré que acostumbrarmea lo que me dijiste: que ya no cuente contigoporque mereces más que esto,más que la ingravidez de mis sentidos,más que el sentimiento de inutilidad que circunda mi vida.Entonces, he de ir hacia tí otra vezmusitando canciones de juegos distintos,inventando travesuras,a ver si te cojo descuidaday te robo una sonrisa.No creas que no me esfuerzo;yo sustraigo recuerdos cuando no estás,los envuelvo con dulces miradasque anido con celo para las horas amargas.Así te aguardo, así te espero.